Teniendo en cuenta que tendrás fosilizadas miles de millones de conexiones nerviosas y miles de millones de circuitos neuronales de todos los años que han vivido tus antecesores, concentradas todas ellas en genes, dicha información “dormida” que posees, con cada experiencia que registras desde que naces, influenciada por la capacidad tan fuerte que tienen los bebes y niños de mimetizar, aprender a través de las neuronas espejo y de la sincronización neural interpersonal, está claro que si tus padres no consiguieron romper ciertos patrones que trajeron tus abuelos, con muchas posibilidades la carga genética que llevas en ti dormida, se active.

A partir de los 12 años los niños han desarrollado un patrón de pensamiento, una forma de sentir y de hacer las cosas. Date cuenta de la cantidad de filtros por la que ha pasado su percepción.  Si inicialmente me he referido a la percepción como una selección que haces de aquello que más se ajusta a las circunstancias en las que te encuentras y que has vivido mimetizado a tu entorno familiar, y que de esa selección tu cerebro, para ahorrarse tiempo y energía, ha buscando primero en los archivos o circuitos que ya conoce y que maneja excelentemente, podrás predecir el siguiente paso.

TU CEREBRO, ante las experiencias que has vivido, los errores cometidos y las creencias y premisas que aprendiste TIENE UNA IDEA MUY CLARA DE LO QUE TE CONVIENE y de lo que no, de lo que te gusta y lo que no, de lo que es peligroso, de lo que tienes que ser y de lo que no, de lo que hace feliz y de lo que no. De modo que, cuando te propones algo o proyectas una idea que quieres que suceda, como TU MENTE SABE LO QUE BUSCA Y QUIERE, RESULTA MÁS FÁCIL QUE LO ENCUENTRE Y DETECTE. Se vuelve a repetir otro truco de ahorro de energía por parte de tu cerebro.

¿Qué ocurre cuando has acostumbrado a tu cerebro a que vea, exprese, sienta, escuche e indague sobre una serie de rutinas, ambientes, objetos, percepciones, emociones, creencias, personas y más factores que sumaríamos a la lista?

Un ejemplo clarificador es que cuando llegaron las naves de Colón a las islas del Caribe, los indios americanos no pudieron verlas porque nunca antes habían visto nada parecido, aunque se pudieran divisar desde el horizonte. El cerebro de los indios americanos en aquel momento no tenía ni idea de lo que era un barco.

Así que uniendo esta idea al hecho de hemos acostumbrado a nuestros sentidos a ver, sentir, escuchar y degustar de una manera muy particular el mundo que percibimos, creando un área de confort y control, hemos perdido mucha capacidad creativa y desarrollo perceptivo.

Los esquemas cognitivos almacenados en la memoria que dan sentido a los nuevos aprendizajes que adquieres, consiguen que consideres negativo, irracional o peligroso aquello que no encaja con tu mapa mental; ¿cómo te quedas cuando ver el documental “The Social Dilemma” disponible en Netflix, al imaginas que una parte de tu mente elimina o no escucha información relevante sólo porque no has experimentado dentro de ti nada parecido, o porque no encaja con tu forma de ver la vida y te has acostumbrado a ello? ¿Dónde quedan la empatía y la apertura a lo diverso? El asunto es serio.

¿Cómo te has sentido cuando has vivido algún momento de incertidumbre? La duda, la indecisión, el azar, la expectativa, la ausencia de necesidad, un momento indeterminado, son variables que por la sociedad, educación, valores y creencias en la que vives, cuestan asimilar e incorporar a la vida con calma y seguridad. Mensajes sobre la importancia de vivir con estabilidad económica o emocional, te llegan a través de las películas que ves, los anuncios, libros, experiencias de personas cercanas, etc.

Tus pensamientos, sentimientos, percepciones y acciones dependen de la arquitectura de tu cerebro, que MOLDEAS CON CADA EXPERIENCIA diaria. Dicho de otro modo, tu cerebro es el resultado de las interpretaciones, de la intensidad y frecuencia de tus experiencias vitales.

Con una actitud más receptiva y flexible a los que te rodean, podrás AMPLIAR TU MIRADA, utilizar recursos que serán puentes entre más áreas cerebrales y redes neuronales, pudiendo empobrecer viejas estructuras que no se ajustan a tu presente y madurez, o rediseñando espacios que apenas usabas: RECONSTRUIR TU ESPACIO INTERNO, no sólo sucede cuando aprendes, sino cuando piensas acerca de lo que aprendes y observas más detenidamente cómo sigues aprendiendo y disfrutando de los pequeños detalles, sobre todo desde dentro.

A partir de 1880 apareció el fenómeno Kitsch para acentuar el consumo burgués de la época. Las necesidades básicas fueron sustituyéndose por necesidades funcionalmente artificiales en la vida de las personas más adineradas.

A medida que lo ornamental y lo bello imitado se instauraba más en la sociedad, inicialmente burguesa, los costes fueron abaratándose para que pudieran llegar a personas con menos recursos económicos, y como consecuencia de este planteamiento, hoy en día, ocupan más espacio los objetos, alimentos, productos artificiales y replicados que los naturales, únicos y artesanos. Un ejemplo para entender esto es situándonos en la idea que aportó IKEA, cambiando los muebles costosos que duraban toda una vida, a un mobiliario barato y de vida corta para adaptarse a entornos cambiantes y de consumo; si se rompen los muebles, no pasa nada; si uno tiene que cambiar de país, puede desprenderse de ellos con facilidad. Ahora nos dirigimos al reciclado de muebles y al segunda mano.

Los jóvenes prefieren ser famosos y youtubers. Hoy en día creen que el tipo de vida donde han tenido de todo, se puede mantener en el tiempo, con menor esfuerzo y más abundancia. La parte negativa es que los datos económicos muestran lo contrario. Te cuento esto para que entiendas el poder de influencia que sigue teniendo en nuestras vidas el fenómeno “Neo”. Para dar más juego a estos objetos que sustituyen las necesidades que por naturaleza nos surgen, la sociedad es tan inteligente, que inventa rituales para naturalizarlos e integrarlos en el día a día, como por ejemplo sucede con el árbol de navidad, San Valentín o el cumpleaños feliz, un acto de regalar transformado en un acto comercial dilatado en el tiempo. Hoy cumples tú, mañana yo, y así consumimos más los dos. En la realidad natural humana, regalar no es más que compartir ese momento con la otra persona incorporando algo tuyo en esa situación, pero no tiene que conllevar necesariamente un regalo. Puede compartirse una actividad, una caricia, unas palabras o un acto que facilite el día a esa persona. Otro ejemplo puede ser preferir ver el resultado de un partido de fútbol en lugar de querer disfrutar viéndolo. Con saber quién ganó y cuántos goles marcaron, se tiene la sensación de haberlo visto igualmente. Pues de la misma manera sucede con el consumo de vídeos para aprender, con ver unos cuántos uno ya cree saber acerca de ese tema.

Lo que sucede con las invenciones que tienen un fin “yoico o personal” es que envejecen mal y pronto dejan de funcionar. A este largo proceso lo llamo “Sociedad Macdonalizada” -¡han conseguido introducir la lógica de la industria en nuestra propio hogar!-. Pero esto no queda aquí. Luego apareció el “Capitalismo Escolar”, incorporando la creencia “cuanto más sabes, más te sirve”. Y al seguir tantos patrones externos a nuestras necesidades y gustos reales para adaptarnos a lo socialmente establecido, hemos llegado al “Hábitus”, -“dime qué hábitos tienes y te diré como eres”-. O lo que pasa ahora con la moda, -“el estilo te elije”-. Aquí ya puedes intuir cómo el hombre se ha hecho más dependiente del medio que le rodea.

Es relevante para mí hacerte reflexionar sobre estos sucesos. A ver, pensemos por  un momento: si el estilo escoge a las personas -¿al final, alguien termina quedándose fuera, no?-. Y teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad de masas o en red, la idea de individualidad sólo puede existir si perteneces a un grupo. -¿Qué pasa entonces con los que se quedan fuera?- Todo tiene que encajar, así que en un momento dado se decide para unir todas las piezas lo siguiente: -“El que vive en soledad, “por lógica”, no tiene (pierde su) identidad, y por tanto, no es ejemplo a seguir y pueden ser catalogados como “raros, enfermos, negacionistas, etc”-.

El poder de las invenciones sociales influye tanto en nuestras vidas sobresaturadas, que ahora resulta paradójico y complejo desvincular lo que es artificial de lo que no lo es, lo que es una información verídica de una fake news. Uno puede llegar a no diferenciar lo que es personal de lo que es grupal, si pensamos por ejemplo en Facebook. O el buen gusto de lo que no lo tiene, como sucede con el arte.

Se hace necesaria una actitud crítica hacia lo que la sociedad nos está ofreciendo, y reflexionar un poco sin entrar en mayor detalle que esto, a mi juicio, es saludable. ¿Qué opinas acerca del concepto “comodidad” y “normal”? ¿Qué significa “volver a la normalidad o ser normal? Son expresiones muy delicadas que tienen que ver con la tendencia de las masas, los grupos…ahora, si las masas están influenciadas por elementos externos poco naturales y por tanto, poco saludables ¿lo normal es sinónimo de sano? Yo creo que no. Sin embargo, sí que creo en la libertad de elección y de expresión, de modo que abro esto a debate. Puedes escribirme a maria@sociomotriz.com

Cuánto más dinero tengas, más cómoda será tu vida, más cómodo y seguro será el coche que conduzcas, la cama en la que duermas, tu casa y los electrodomésticos. Toda una colección de momentos, objetos e ideas que tal vez nos ofrezcan más calidad de vida, por supuesto, todo tiene su lado positivo y es el que se nos muestra constantemente. Sin embargo, a nivel psicológico que es en lo que estamos, tiene una cara menos positiva ya que van restringiendo más y más tu capacidad creativa y adaptativa, y aumentando una creencia de escasez, generando una necesidad interior de tener seguridad, confort, apego a cosas externas, a conseguir ciertos objetivos o expectativas profesionales…

¿Qué ocurre cuando interiorizamos la comodidad y ésta termina transformándose en una actitud? ¿Vamos a querer seguir esforzándonos para conseguir lo que queremos pudiendo coger algo de fuera que nos lo proporcione “al instante”, de manera exprés o a través de un atajo? ¿Te das cuenta de la fuerza que tienen las creencias? ¿Qué sucedería si el ser humano perdiera su fuerza y escucha interior para llegar a lo que realmente le hace sentir en paz consigo mismo? ¿Tú estás dispuesto/a a querer quedarte a medio camino, sin llegar al sitio donde quieres estar siendo tú realmente? No afirmo con esto que la comodidad sea negativa. Pero pongo especial empeño en saber manejarla, y para ello, es necesario que uno se conozca y valore el potencial que le acompaña: su cerebro y cuerpo. Tu cerebro y cuerpo son quienes conducen tu vida, y las creencias que tengas, les darán más o menos fuerza como motores en las actitudes y acciones que inicies. Si se empobrece el motor de la fuerza de voluntad, da igual el coche que tengas, ya sea un BMW o un Porche. La clave tal vez sea vivir con voluntad y saber manejar tus creencias y constantes fisiológicas.

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