A veces deseamos que las cosas de fuera no molesten; sin embargo, hemos de aceptar que compartimos cada día con una gran diversidad, y por ello no hemos de perder nuestra identidad por el camino, porque lo que esperásemos del otro no se diera. No es excusa para dejarnos de querer a nosotr@s mism@s porque cuando juzgamos, a quien se le daña es a un@ mism@.

Una de las preocupaciones que expuse hace meses en el COP (Colegio Oficial de Psicólogos) fue el crecimiento proliferado de las pseudoterapias y la falta de regulación sanitaria ante esta situación. Su respuesta ante esta alarmante situación, fue reírse y comentarme que la ley está como está. ¿Y qué están haciendo ustedes al respecto? – pregunté.

He aprendido a surcar el camino que descubro ante las necesidades sociales que van dándose ante los distintos cambios económicos, políticos, culturales y medioambientales sola. Ahora estoy embarcada en varios proyectos, algunos en compañía de personas maravillosas: uno dirigido a disolver la situación sexoafectiva que las redes sociales están incrementando con Sexfulness; el segundo proyecto se dirige a los entornos escolares y familiares para integrar la psicología como una herramienta más, sencilla y lúdica; el tercer proyecto lo dirijo a romper el sesgo de género que afecta a las mujeres ante el sobrediagnóstico farmacológico que se da, sin tener en cuenta la ciclicidad de nuestro cuerpo, con una rama orientada a la psicología femenina. Y un cuarto proyecto, concretamente se centra en la detección precoz de los tumores cerebrales junto con María kClé.

A parte de la labor delicada de la consulta clínica, he aprendido a remar a contracorriente y a alzar bien la cabeza, caminando firme y lo más derecha posible ante la falta de apoyo de las instituciones oficiales.

Y puedo decir que con constancia, respetando mis valores y principios y con un sentido vital muy claro, se puede llegar. La clave está en el nivel de esfuerzo que uno está dispuesto a poner al servicio del compromiso con uno mismo y con el entorno, porque las cosas muchas veces no salen como uno quiere y esto se da por la diversidad en la que nos encontramos.

Aprender de la diversidad es fundamental, por ello de esa reunión saqué en claro que tenía que abrir una investigación seria y científica de lo que quiera exponer a futuro, para poder ser escuchada. ¿Qué hubiera sucedido si me hubiera enfadado o tomada por incrédula..? que la energía que necesito para continuar con mi propósito hubiera tenido fugas por la inestabilidad interior que me podría haber generado todo lo que se comentó en esa reunión. Sin embargo, respetar la posición que acoje el otro supone respetar lo desconocido y por otro lado, no entrar en expectativas que al final a quien dañan, serían a mi, no a ellos.

Desapegarnos del deseo de cómo quería que hubiese sido esa situación, me permitió mantener la estabilidad al darme cuenta de que no debía luchar ante mi expectativa personal y que puedo seguir contando con una de mis cualidades fundamentales, la fuerza de voluntad y la bondad por seguir aportando bien común.

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