Hoy empezare nombrando la novela «La policía de la memoria», donde la escritora japonesa Yoko Ogawa habla de una isla sin nombre, un símil maravilloso sobre cómo funciona nuestro cerebro con los años.

Unos extraños sucesos intranquilizan a los habitantes de la isla. Inexplicablemente, desaparecen cosas luego irrecuperables. Emociones, Recuerdos positivos, aromas, sensaciones corporales… Los habitantes ya no saben para qué servían todas estas cosas. Yoko Ogawa describe un régimen totalitario que destierra sentimientos, aperturas al corazón y recuerdos de la con la ayuda de una policía, como yo le llamo en consulta, nuestra juez interna que custodia el hipocampo, nuestra memoria, similar a la policía del pensamiento de Orwell.

Muchas personas viven olvidos y pérdidas significativas contrarrestándolas con la inflación de cosas, de placeres, y mas en estas fechas….. y la memoria termina engañándonos haciéndonos creer lo contrario…que tomamos buenas decisiones, que no es nuestro momento, que a saber si tiene truco…nos vamos desvaneciendo del amor al prójimo, de las puertas que se abren con carcasas, no de móvil, sino de piel y personalidades.


Os deseo un inicio de año que os acerque a la fuerza de voluntad y impulso que se necesitan para que las cosas se hagan realidad. María #Labuena

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