ERES, para empezar, UNA PERSONA COMPLETA y particular. No tenemos que parecernos a los demás ni dar los pasos que otros dan. La mente sólo necesita entrenar valores, cualidades y un CUERPO INTERPERSONAL para mantenerse fuerte y sana. Somos todos iguales en esencia y a la vez, particulares en nuestra forma de manifestar lo que somos y comunicarnos.

Se es fuerte de alma cuando uno reconoce sus debilidades y asume sus fortalezas. ¿Pero, qué es la debilidad? Es una palabra que ha marcado tantas vidas, tantas infancias y sin embargo, ¿de veras crees conocer su significado? Desde una orientación psicológica, puede definirse como esa parte de ti que no te gusta, que rechazas y que en algún momento decidiste esconderla porque te hizo sentir muy vulnerable, tal vez te castigaron, te rechazaron o abandonaron.

La debilidad nos hace enfermar cuando la significas como algo negativo y la conviertes en una limitación. Si esto te resuena, sería interesante que te pensaras sobre: ¿Qué mensajes recibiste de pequeño? ¿Qué cosas estaban prohibidas hacer/expresar en tu casa? ¿Qué les molestaba a tus profesores, padres o amigos que hicieras? Con que detectes dos situaciones o mensajes es suficiente.

Situación/Mensaje 1

(Ej. Bailar en público = la espontaneidad)

Situación/Mensaje 2

(“Eres un desastre”= Falta de lógica, tal vez orden)

Cualidades como la sensibilidad, la entrega, la curiosidad, la generosidad, la espontaneidad, ser expresivo, activo o tranquilo son algunas de las cualidades que bloqueamos y decidimos no practicar porque las utilizamos erróneamente y eso nos llevó a experimentar “un mal trago o un gran disgusto”.

Si no aceptamos, mostramos y mejoramos la parte identificada como débil (aunque me gusta más la palabra vulnerable) que hemos escondido, la vida nos la va a mostrar de la manera más insospechada y dura. Las cualidades que no te gustan de ti y que son fáciles de identificar si piensas en las que te cuesta soportar de los demás o de algún familiar en cuestión, no son valores a reprimir o eliminar, sino que se tratan de SEMILLAS que esconden tu verdadero POTENCIAL. Las semillas de por sí no son bonitas a simple vista, y sin embargo, guardan dentro de sí el potencial de convertirse en fruto o TRANSFORMARSE en flor.

De modo que para adentrarse en el arte de ser mejor persona, sobre todo que lograr de este mundo un lugar más cohesionado, es necesario practicar la debilidad. Hay varios pasos recomendados: el primero de todos, conocer “tus SEMILLAS y tus FORTALEZAS”.

Tus fortalezas serán aquellas cualidades positivas que te definen como persona, que desde pequeño te identificaron y tus seres queridos te han alabado en más de una ocasión. Por ejemplo, dos hermanos no pueden disponer de las mismas fortalezas. Pueden tener alguna igual, pero no todas, porque según el orden de nacimiento, si el mayor de todos fue considerado «el inteligente», ese rol ya lo ocupa él, así que el siguiente hermano no podrá ser el inteligente y elegirá destacar en otra cosa, tal vez elija ser el simpático, el que tiene gran corazón, el sensible o creativo. Existen LEALTADES familiares, que son muy interesantes trabajarlas con constelaciones familiares (explora acerca de la Psicoterapia Corporal Interpersonal). La semilla de todo orden familiar y humano tiene una base de fidelidad, de respeto al otro y de amor, porque fuimos, por sentido común, creados desde la unión de dos personas.

Si te cuesta descubrir tus fortalezas, te recomiendo el ejercicio de preguntar a tu familia, padres, hermanos por lo que destacabas desde que eras pequeño. Además coincide con una cualidad que no te cuesta nada mostrar y es intrínseca a ti.

Si quieres continuar esta lectura, no te puedes perder «Conócete en tan sólo 5 minutos» del blog, La Habitación Propia

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