Años de desarrollo en el mundo de las empresas me dio la pauta para poder preparar, potenciar y motivar los recursos humanos de una forma eficiente. Así aprendí a orquestar y orientar a equipos de trabajo hacia la flexibilidad y la sincronización. Lo que todavía creo que no se aplica es a sacar ventaja de lo que la psicología, la hipnosis, el cerebro y su capacidad de creación son capaces de lograr.

Cada vez más la tarea gerencial se basa en aprovechar al máximo el potencial de cada persona. Como Peter Druker indicaría, hemos desarrollado por muchos años un mundo de negocios orientado al conocimiento. Más de la mitad de la fuerza de trabajo está compuesta por gente que utiliza información y aunque las Teorías de Managment y el Coaching han evolucionado bastante, la fusión de nuevas teorías con una práctica experiencial aún no se dan totalmente.

Uno de los signos de obsolescencia organizacional es la confusión acerca de la idea del desempeño con la de la máxima productividad. La evaluación del mismo sigue sesgado y la gerencia debe comenzar a visualizar a las personas como: “los que contribuyen a» y no como «los que producen». El curriculum vitae psicológico lo ideé junto con Juanfran Espinosa en 2006 con el objetivo de implementar la IA en los recursos humanos y de humanizar eliminando sesgos como el sexo, edad o titulos, para dar valor a parámetros puramente cognitivos, relacionales, emocionales, sociales, etc..

Pero, ¿Qué significa hoy en día utilizar el potencial humano para el logro de una contribución colectiva, y no meramente individual? ¿Qué se requiere para ello? Posiblemente la primera tarea sea entender cómo opera nuestro cerebro social. Si te interesa este tema y quieres profundizar, te recomiendo la lectura, el cuerpo interpersonal.

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