Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) conllevan consecuencias negativas en el plano físico, psíquico, familiar e interpersonal. El auténtico tratamiento exige, además de los cuidados del paciente, prestar atención a lo que subyace bajo el problema, ya que representa la forma que las personas encontraron para manejarse y enfrentarse a la vida.

¿Contra qué se lucha?¿Qué representa en realidad la comida? ¿Y por qué el eterno cuerpo de niña se ha transformado en el símbolo de la imagen física perfecta?

Ilustración del libro «Guía de Actividades Kamiplay»

La bulimia tiene que ver con la falta de control al comer. Suelen ser personas que ambicionan poder lograr éxito profesional o social y aunque la manera que tienen de comer reclame en realidad la necesidad de sentir calma interior, se sienten capaces de enfrentar sus retos haciéndose promesas de que no volverán a comer o vomitar la próxima vez. Esas promesas les alivia la culpa que les produce los comportamientos de comer con ansiedad. La anorexia muestra una doble identidad: una persona bondadosa y obediente a lo que la familia y la sociedad le piden, siendo frecuentemente mujeres que no suelen opinar, siendo ayudadoras, sacando buenas notas y su negación a comer sería el único acto de máxima rebeldía que construyen a la opresión interna con la que viven. Con el vómito eliminan todos los sentimiento negativos que les produce el sometimiento normativo.

Los TCA hablan sin usar palabras. Cuando trabajo los TCA con Bodykami y Sexfulness, encuentro en todos los casos conductas abusivas sexuales o relacionales, y cómo a través del poder de la imitación grupal que se produce trabajando dentro del kami, van sucediendo cambios potentes relacionales entre los participantes.

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